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El secreto está en lo que ves y lo que no ves.

 

Damasco, la leyenda del torreón

Crítica literaria y análisis de la obra

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

A partir de esa página de arena, cuyos gramos convertirá en palabras la voz del libro, se abre una hermosa aventura tejida con el cálamo de tinta con el que Carmen ha enhebrado los elementos propios de la literatura fantástica de oriente. Así encontramos que el torreón árabe, símbolo de la relación entre el cielo y la tierra, entre la realidad y lo fantástico, es visitado por un colegio.

(...)

De ese modo, Juanjo, conocedor de la leyendo del sanguinario Nsayr y del torreón embrujado en el que encerró a su hija Maliba por negarse a contraer un matrimonio pactado, pasa a ser el elegido de una aventura que Carmen dispone igual que si un interactivo juego de rol o de las videoconsolas a la que son adictos los jóvenes de hoy. A partir de este punto, la autora vuelve a echar mano de los ingredientes básicos de la Maqama, entre los que principalmente se encuentran cuatro elementos primordiales:

EL JUEGO DE LAS CLAVES SECRETAS

El que aquí representa la frase de “el secreto está en lo que ves y en lo que no ves”. No olvidemos que toda aventura es un aprendizaje de la mente y del espíritu y como toda iniciación, requiere que el aprendiz distinga entre lo aparente para aprender a separar el bien del mal.

(…)

LA MISIÓN

Vencer el hechizo y salvar a la princesa es la metáfora habitual de la mayoría de las misiones. Empresa difícil que para resultar victoriosa conlleva generalmente la búsqueda y posesión de diferentes objetos mágicos, representados en la historia por la historia por las espadas, como veremos más adelante.

LAS PRUEBAS A SUPERAR

Casi siempre representadas por enemigos, espejismos y peligros que son la metáfora del viaje interior del protagonista.

LAS ARMAS DEL HÉROE

Las cuales siempre son mágicas y que aquí están representadas por una capa dorada, un trozo de cuerda y una taleguilla con arena. Con estos cuatro elementos la autora y el protagonista han de realizar un recorrido a través del tiempo sin tiempo, pasando por la Gruta de los Libros parlantes, el enfrentamiento con el león de Piedra, La Puerta del desierto y el sendero de las Tres Lunas entre otros pasadizos, escaleras, subterráneos y lugares. Etapas de un viaje mágico en el que el héroe tomará conciencia de sí mismo, elegirá su propio nombre para vivir la aventura e irá encontrando a otros personajes que, de nuevo fieles, a la tradición de la Maqama, le irán ayudando o tendiéndole trampas que su inteligencia y valor deberán ayudarle a discernir. De ese modo Juanjo-Héctor-Damasco encontrará al Señor de las arenas. Al duende Alí Saba, a Lamparita, a un ratoncillo, al mágico caballo Koclán, a Cosda el arquero y a otros elementos y personajes propios de los peligros del espejismo y el laberinto que encierra el corazón de todo hechizo.

En su misión Damasco deberá ir superando pruebas que en la historia están simbolizadas por las cuatro espadas que habrá de conseguir, para restarle fuerza al señor del mal y al propio encantamiento. He aquí de nuevo otro símbolo mágico: la espada que para el kitab musulmán simboliza la aventura interior, al igual que su hoja de dos caras representa la pareja, ya que ritualmente las espadas eran fundidas y templadas por una pareja. Finalmente, en su propósito de vencer al malvado Nusayr y devolverle a su hija las lágrimas vertidas en su cautiverio, nuestro héroe se convencerá de su poder y de la importancia de la misión, siguiendo paso a paso los consejos que le permitirán pasar las pruebas, que si no me falla la memoria son siete, igual que los siete puentes del Islam que han de cruzarse con valor para alcanzar el cielo.

Ese final al que ha de llegar nuestro héroe después de numerosos desafíos que pondrán a prueba su ingenio, dejándole en la conclusión del viaje que entre la realidad y la imaginación sólo hay una cristalina acequia de agua que casi siempre confunde los bordes de las orillas. O que, igual que propone la autora en su final, que los lee, mientras leemos otro libro que nos hechiza con su ingenio.

El mismo ingenio que Carmen Ramos ha vuelto a desplegar de nuevo en este libro de hechizante aventura y envolvente lenguaje, con lo que vuelve a poner de manifiesto que la imaginación es el alma de la vida y que cada libro es una aventura que conduce casi siempre a otro libro.

GUILLERMO BUSUTIL

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